Protocolo y gafas de sol

Lo vemos a diario en nuestro entorno y, por supuesto, en los medios de comunicación. Son muchos los famosos que esconden su rostro tras unas gafas de sol a cualquier hora del día o, lo que es peor, de la noche. Como casi todo en la vida, las gafas de sol también tienen un manual de uso que está estrechamente ligado con las reglas de cortesía, educación y protocolo.

Y es que con frecuencia olvidamos que este complemento tiene una función principal y clara: proteger nuestros ojos de los rayos solares. Aunque también cumplen con una misión estética, hay ciertas normas en su utilización que deben ser respetadas.

En referencia a lo anterior, las gafas de sol siempre tienen que utilizarse en espacios abiertos, por lo que deben evitarse al entrar en tiendas, restaurantes o cualquier otro recinto cerrado. Solo estarían admitidas si existieran lesiones oculares o por cualquier otro motivo relacionado con la salud. ¿De qué te sirven las gafas de sol en un lugar en el que no brilla el astro rey? Ni que decir ya, cuando éste le ha cedido el relevo a la luna.

Una vez dentro, guarda tus gafas de sol (siempre en su funda) en el bolsillo de la chaqueta o en el bolso. Nada de dejarlas encima de la mesa o colocártelas en la cabeza como si te hubieran coronado. Mucho menos colgarlas en el escote.

Otro error muy común es permanecer con las gafas de sol puestas cuando hablamos con otra persona. ¿Hay algo más valioso que una mirada? Tanto en la calle como en cualquier otro lugar, es conveniente quitárselas mientras dure la conversación. Esta misma regla de protocolo sirve en el caso de las presentaciones.

Y ya que estamos en un espacio abierto en plena conversación… ¡No hay nada más horrible que estar chupeteando la patilla mientras se habla! Las gafas de sol tampoco son un juguete, así que mejor no hagas malabares mientras conversas.

¿Qué decir de las gafas de sol en las ceremonias? Que los actores de Hollywood las luzcan en smoking o vestido largo a su paso por cualquier alfombra roja no significa que sea lo más correcto según el protocolo. Está completamente fuera de lugar utilizar las gafas de sol con traje de etiqueta.

Vale, sí, es la comunión de tu sobrino, no la boda del rey. Seamos un poco más flexibles en este punto. Si quieres utilizar las gafas de sol en cualquiera de las ‘tres B’ (bodas, bautizos y comuniones), recuerda las normas anteriores: ni en lugares cerrados ni colgadas en cualquier parte. Siempre en ceremonias de día y, si optas por un modelo discreto, mucho mejor.

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