Gafas de sol para niños

Con la llegada de la primavera, los días comienzan a alargarse, apetece más estar en la calle y los niños disfrutan más de su ocio al aire libre. Hay ganas ya de verano, el número de horas en el campo o en la playa va en aumento y también la exposición a la luz solar.

Aunque son muchos los padres que piensan que el uso de gafas de sol para los niños es solo una cuestión de moda, el hecho es que una buena protección ocular es necesaria, mucho más a edades tempranas. La radiación que se recibe durante los primeros años de vida es muy importante para el futuro de la salud visual de los pequeños.

Según los expertos, los ojos son 20 veces más sensibles que la piel a los efectos nocivos del sol, por lo que su protección es esencial, especialmente en los meses estivales. Si cuidamos la piel de los más pequeños de la casa con lociones protectoras y viseras, ¿por qué no protegemos sus ojos de la exposición directa al sol?

A la hora de elegir unas gafas de sol infantiles hay que tener siempre presente que deben ser homologadas, cumpliendo con las normas de la Comisión Europea, y con los filtros adecuados. Además, deben ser confortables y fáciles de llevar. Los niños no paran quietos y las gafas de sol no deben moverse de su sitio.

En cuanto a materiales, las gafas de pasta son las más recomendables para los peques, ya que son más cómodas, ligeras y duraderas. Si el material es hipoalergénico, mucho mejor, ya que la piel de los pequeños es más sensible.

Las monturas de metal, por su parte, tienen la ventaja de que se ajustan mejor a las pequeñas narices de estos ‘locos bajitos’ porque cuentan con unas almohadillas, normalmente de silicona o plástico, que impiden que se deslicen. Lo importante es que entre el puente y la nariz no quede espacio, para que las gafas no se le caigan hacia abajo, que se ajusten bien a la cabeza y que las varillas no le aprieten (mejor que sean flexibles para evitar roturas). Algunos modelos cuentan con una goma ancha que une las patillas por detrás para que se ajusten a la cabeza, aunque no tiene por qué ser necesaria, a no ser que el niño vaya a practicar deporte.

Otro aspecto destacado a la hora de elegir unas gafas de sol infantiles es el material con el que se han fabricado las lentes. La mayoría de los modelos llevan lentes de policarbonato, que son ligeras y resistentes. Unas lentes de cristal serían peligrosas en caso de que el niño se caiga o se dé un golpe.

En cuanto a la protección solar, las gafas tienen que resguardar de la radiación ultravioleta. Los ojos de los niños son más sensibles a estos rayos porque el cristalino no está completamente desarrollado y tiene menos capacidad de filtrar esta radiación. Un Filtro UV 400 protege cerca del 98 por ciento de las radiaciones de esas características.

Ya solo queda que entres en www.robertomartin.com y elijas las gafas que mejor se adapten al niño, ya que la colección Roberto Sunglasses abarca modelos para niños de todas las edades con diseños muy variados y en muchos colores. Puedes incluso hacerlo partícipe en la elección y seguro que se las pondrá con más ganas, ya que son de su gusto. Con sus gafas de sol, los peques irán protegidos y a la moda.

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