No fue de las mejores en los deportes de equipo, pero Gabriela Vieitez descubrió que corriendo no había quién la superara. Cruzó el Charco desde Argentina en 2004 y desde 2012 no ha parado de cosechar triunfos en el triatlón olímpico, la media distancia o el sprint. Su último reto, el Ironman de Lanzarote, donde consiguió un meritorio octavo puesto en su categoría.

–¿Cuándo entraste en contacto con el triatlón? ¿Qué es lo que te enganchó?
–Comencé en el mundo del triatlón en 2012 tras haber debutado en un triatlón Súper sprint en 2011 con una bicicleta de montaña prestada, bañador y mallas, una verdadera ‘globera’ como se dice en el mundillo a los novatos. Y como no salió la cosa nada mal, 2º femenina, dije “la próxima temporada me dedico al triatlón”. Yo ya nadaba con un grupo de triatletas en Inacua, entre ellos mi amigo y compañero Sergio y Nacor mi entrenador/pareja. Todos me insistían en que debía empezar, que me iba a gustar, que tenía cualidades y potencial.
En 2012 competí con bicicleta de montaña consiguiendo buenos puestos. Como veía que la cosa iba a mejor y que disfrutaba, que es lo más importante, me compré la bicicleta de carretera para empezar a dar un poco de guerra.
Cada año que pasaba iba aumentando la distancia hasta llegar a larga distancia. Ya realicé tres Ironman y definitivamente es la distancia que más me gusta. Jamás hubiera imaginado en Argentina, que siempre practique deporte en equipo, que hoy en día sería triatleta y menos aún, de larga distancia.

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–¿Hay pocas mujeres en deportes de este tipo o es que se conocen menos que los deportistas masculinos?
–Sí, hay muchas menos mujeres triatletas que hombres. Año tras año aumenta la participación femenina pero la diferencia aún es muy grande y más se nota en media y larga distancia. Por ejemplo, este año en Lanzarote, éramos menos de 200 chicas de casi 2.000 participantes. La larga distancia parece que da respeto y lo ven como algo casi imposible, pero no lo es. Para mi es la mejor distancia pero requiere muchas horas de entrenamiento y eso desanima a otras compañeras.

–¿Con qué frecuencia entrenas? ¿Cómo son tus entrenamientos?
–Entreno todos los días y en mayor parte lo hago por las mañanas, ya que trabajo por las tardes. Sólo tengo un día de descanso, aunque no es un descanso total, sino un descanso activo que aprovecho para nadar. Suelo entrenar dos disciplinas por día, la carrera y la bici por las mañanas y por la noche, la natación, además de dos sesiones de gimnasio por semana. Lo bueno, pero también lo más duro, llega el fin de semana que son las tiradas largas de bici y de carrera. Aprovecho estos días para realizar las transiciones, primero bici larga y seguido, sin descanso la carrera. La mayor parte de los entrenamientos de bicicleta los hago en grupo, pero la natación y la carrera casi siempre en solitario, aunque tengo la suerte de que mi novio, que es mi entrenador, también práctica triatlón y tiramos el uno del otro a la hora de entrenar.

–Recientemente has participado en el Ironman de Lanzarote donde realizaste una buena marca, ¿cómo ha sido la experiencia? ¿has cumplido las expectativas?
–Sí, estoy muy contenta con el resultado, en especial con el tiempo que hice en la maratón, 3hs.41 tras 180 kilómetros de bici y 3.800 metros de natación, donde también logré una buena posición. Sabía que iba a ser muy duro, no solo por el desnivel de 2.550 metros positivos en la bici, sino por el viento, el calor y la humedad que lo complicaba aún más.
Lo más preocupante para mí era la bicicleta, no solo porque no me he adaptado del todo a la bici nueva y la posición en ella, sino que semanas antes tuve una caída bajando por una curva. Afortunadamente no me pasó nada grave y pude realizar un buen Ironman en Lanzarote, pero ahora me están apareciendo molestias y podrían ser de esa caída.
La experiencia fue espectacular. Ver a casi 2.000 triatletas alentados por tanto público a las 7 de la mañana motiva a cualquiera, tanto que realicé una buena natación saliendo dentro de las 20 primeras chicas, luego en bici fui reservando mucho y con cuidado en las bajadas; me pasó mucha gente en este segmento, pero luego llegó la carrera y todo mejoró, empecé a remontar hasta llegar a mi octava plaza de mi grupo de edad. Fue una prueba muy dura pero no descarto volver allí y realizar una bici más exigente logrando un mejor resultado. Como se dice allí cuando las cosas crees que podrían haber salido mejor, “la isla me debe una revancha”. Estoy contenta con el resultado, pero creo que puedo hacerlo mucho mejor, tengo margen de mejora aún.

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–En una prueba tan dura hay momentos de bajón. ¿Ha sido tu caso? ¿Cómo se sobrepone un triatleta a esos momentos interminables?
–Sí, en el sector de bicicleta hubo momentos muy duros picando arriba y con mucho viento en contra y lateral, tramos donde te encontrabas sola rodeada de una inmensidad de rocas volcánicas. Es inevitable pensar que no iba a terminar este sector jamás, pero luego te acuerdas de todos los que te estaban animando desde la distancia, lo duro que ha sido llegar hasta este día con muchas horas de entreno y sufrimiento, y es entonces cuando tu mente puede más, te da una dosis de energía extra y pasas ese momento de bajón. Además sabes que luego viene tu fuerte y eso siempre me recarga de energía.

–¿Qué otros objetivos tienes para esta temporada?
–En octubre el triatlón media distancia de Málaga y de Mazagón. Seguramente haga algo más antes de esas fechas, pero aún no tengo decidido que pruebas serán.

–¿Qué prueba te ha hecho más ilusión ganar?
–La prueba en la que más ilusión me hizo cruzar la meta, aunque no quedé primera, sino tercera, fue el Triatlón media distancia de Ardales. Esa posición me supo a gloria, más que cualquier otro primero. Hubo gran nivel y yo venía de un bajón de salud por una infección en la boca que me tuvo dos semanas casi sin poder hacer nada. Eso me hizo perder un puntito de fuerza, además de que llevaba sólo un mes con mi primera ‘cabra’ (bici de larga distancia), y aún no la dominaba al cien por cien. Acabé muy contenta porque, a pesar del gran desnivel que tenía la prueba, logré sacar una excelente carrera y acabar en tercera posición por detrás de dos grandes triatletas del ámbito andaluz. Para mí fue un triunfo.

–¿Cuál es la prueba que tienes pendiente?
–El Titán, en Cádiz. Dicen que es muy duro y bonito y lo de las pruebas fáciles no va conmigo. Así que buscaré otra experiencia extrema en este triatlón.

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–¿Cómo concilias tu vida familiar, profesional y deportiva?
–Cómo he dicho anteriormente, al trabajar por las tardes, la mayor parte de entrenos y los más largos los hago por la mañana y al mediodía. Por las noches nado tres veces por semana cuando termina mi horario laboral, me quito el uniforme y al agua. Compaginar mis entrenos con mi vida familiar es fácil, tengo mi familia en Argentina y Canadá, no tengo aún hijos y mi pareja es mi entrenador y suele acompañarme en bastantes entrenos, sobre todo en la bici, así que me siento privilegiada por poder disfrutar de mi deporte durante varias horas al día.

–Es muy difícil vivir del triatlón. ¿Lo es más para mujeres?
–Sí, es difícil vivir del triatlón. Es un deporte muy caro de practicar porque consta de tres disciplinas y en cada una de ellas hay que hacer un desembolso económico grande, y además están las inscripciones, los viajes, las sesiones de fisioterapia y la complementación alimenticia. Todo este gasto tenemos que paliarlo con nuestro sueldo y con los patrocinadores que nos ayudan como pueden. Por desgracia, y como suele pasar en la mayoría de deportes, parece que es menos atractivo el deporte femenino, y las mujeres somos menos reconocidas por los medios de comunicación y la gran mayoría se centran más en la clasificación masculina que la femenina. Por norma general, nos nombran y no siempre ponen fotos de podio. Eso hace que algunos patrocinadores se decanten por ayudar más a los chicos, ya que ven más transcendencia mediática en ellos que en las triatletas. Por suerte cada vez van saliendo más colaboradores que parecen que apuestan un poco por el sector femenino.

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–¿Cuentas con algún tipo de ayuda para la práctica deportiva?
–Sí, cuento con algunos patrocinadores importantes que me ayudan a cumplir mis sueños. La tienda Triaworld (especializada en Triatlón y deporte de montañas), el centro Fenómeno Teatinos (especialistas en entrenamientos personales, método RedCord y fisioterapia) y Roberto Sunglasses (con muchas tiendas en la provincia y con gran variedad de modelos en su sector). Por pertenecer al club Triatlon Inacua, también obtengo beneficios en inscripciones de DX2 (organizadores de pruebas deportivas), Solo Alfombras y Tienda HG.

–Roberto Sunglasses es uno de tus colaboradores ¿Qué importancia tiene usar gafas de sol a la hora de competir?
–Mucha, la verdad, la gente protege su piel del sol con cremas solares, pero descuidan su visión con el uso de gafas de baja calidad. Para la competición son fundamental unas buenas gafas de sol puesto que en el 85-90% de la prueba de larga distancia hacemos uso de ellas. No sólo te protegen de lo evidente si vas corriendo o montando en bici como es de la arena, el aire o los insectos, sino que evitan problemas graves de visión. Esto Roberto Sunglasses lo tiene muy claro y dispone de una amplia variedad de gafas polarizadas que te protegen de los rayos ultravioletas. Te asesoran magníficamente de cuales te pueden venir mejor y consigues una visión nítida, protección y con muy ligeras. Yo estoy muy contenta con ellas.

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